EL PÉRFIDO
CRÍTICO
Quiero
aclarar que no estoy disgustado, no, de ninguna manera. Me atrevería inclusive
a afirmar que me halagó cuando lo leí. Es una crítica amable, distinguida, no ponzoñosa,
también es altruista y caballeresca. De alguna forma creo que en la segunda línea,
ya estaba agradecido.
Un
pérfido es un desleal, un traicionero, un individuo de mala laya y peor reputación.
Un crítico es aquel que analiza pormenorizadamente algo y lo valora de acuerdo
a sus criterios, esos conceptos son los que obligan el título. Hecho este punto
paso a contarles:
El
Embajador del Gobiernucho de asaltantes que ahora regenta el país, acreditado
en Berlín Alemania, el almirante Orlando Maniglia Ferreira, a quien
indefectiblemente conocí por estar juntos en esa pequeña Armada venezolana, me
ha mandado consuetudinariamente saludos, abrazos y apurruños y yo he guardado
un santo silencio, porque la verdad es que no estoy interesado en ser amigo de
nadie que represente a esta banda delincuencial. Quiero recordar que el
prenombrado, fue el Comandante de la Armada y luego el Ministro de la Defensa de Hugo Chávez en el
momento en que fui acusado (en buena hora) de espía de los Estados Unidos. A
esta altura de la vida y luego de haber pasado exitosamente toda prueba que la
vida en el exilio obliga, creo que es una de las mejores cosas que me ha
sucedido (el exilio) y de alguna forma, todos están perdonados, (yo siempre
estoy conectado con el perdón), lo que no implica que permita que estos pillos
se laven su pasado larvario con mi prestigio, que a la sazón es lo único que un
hombre de verdad, tiene.
Si
Orlando llegase a decir que es mi amigo, pues no le crean, ¡porque yo no soy su
amigo!, no estoy interesado en ese tipo de amistades y si él me conoce como
dice, pues, sabrá sobradamente que mi densidad testicular para tomar una acción
cualquiera que esta sea, se mide en toneladas.
Paso
a copiar textualmente una importante parte del comentario del representante del
gobierno en Alemania, con respecto a mi libro DIVINOS, LUEGO HUMANOS:
“Le puedes decir a Bernardo que
estoy leyendo su libro, es bueno y coincido bastante con él…el Capítulo 1 da prácticamente
la idea del libro” y así continua en ese tenor didáctico.
Que
Orlando me tenga en un alto concepto, como le ha comentado a un amigo, pues no
me sorprende, porque yo soy un hombre de honor, de lealtades, sincero (cosa que
con frecuencia no gusta, pero que me libra a diario de los pusilánimes),
mientras que, como una gran mayoría de los venezolanos, pues yo tengo de él, un
pésimo concepto, por su pérfida conducta profesional y ciudadana.
Quiero
insistir en que no estoy disgustado, pero es que a esta altura de la vida, me
encanta el ejercicio de quitarme a los tontos de encima, así camino más ligero,
sin deberme nada.
Orlando,
solo puedo agradecerte que me hayas hecho un poco más pudiente con la compra de
mi libro.