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Wednesday, July 10, 2024

CUENTOS DEL MAR, EL ZARPE

 

CUENTOS DEL MAR

EL ZARPE

            Hoy he decidido zarpar. Sentado en el jardín de mi casa, observo que estando a escasas tres millas de la mar, casi no hay viento, de forma que zarparé mas temprano por tres razones igualmente importantes: la primera es que ya el Blue Book está totalmente abastecido, solo falta llevar el hielo que lo tomaré en la misma marina y llenaré mi pequeña cava Coleman para la nevera vertical, la segunda es que al no haber viento, debo paliar mi retraso saliendo mas temprano y la tercera es que tengo muchas ganas de hacerme a la mar, de sentirme libre, de sentirme autónomo y entregado a la aventura y al pensamiento sin distracciones, porque las distracciones en la mar, causan accidentes.



            Estimo que entre cuatro a cinco de la tarde estará muy bien. El crepúsculo astronómico es a las 5:08, el náutico a las 5:40 y el civil a las 6:36 PM, de forma que es en el civil, cuando llega la penumbra a las 7:08 PM y con eso y todo, la experiencia en estos meses de verano en Miami me dice que aún habrá luz.

            Largué la amarra que nos hacía firmes al boyarín. Cuando hablo en plural me refiero al Blue Book y a mi y este se quedó extrañamente en posición. Corrí a popa, luego de adujar la maniobra y con mínimo, di atrás, con mi timón a estribor, cayó con rapidez. Paré máquina, cambié el timón y otra vez mínimo, pero avante. La primera boya y la segunda, que ya les he descrito el día de la tormenta y salida a la libertad.

            Mi barómetro está marcando 1013 milibares de presión atmosférica, muy alta y es ese el motivo de la falta de brisa. Eolo esta durmiendo una siesta plácida y contra lo que quería, sigo en mínimo avante, pensando en ¿que voy a cenar?, mientras ya a una milla de tierra, llevando el 090 rumbo de aguja o magnético, asumo el 010 de aguja. Ya tendré tiempo de corregir mientras me alejo, para que la noche me agarre lejos, dando tiempo a que suba el viento. En todo caso, estoy consumiendo menos de medio galón de combustible por milla y no estoy apurado, al contrario, estoy sumamente emocionado, de mi encuentro con la historia de los piratas en Bahamas.



            Estas aguas fueron los testigos de sus fechorías y desmanes, de sus combates y sus muertos y de su vida si es que acaso eso puede llamarse así. Lo que si es cierto es que crearon en el Caribe, en las Bahamas, en Jamaica y las Carolinas, un pifostio de marca mayor que a todos hizo temblar de miedo.

            En tierra quedan mis amigos, mi esposa e hijos. Ya nos veremos en Bahamas si desean ir en avión. Todos sin excepción me conminan a dejar este viaje al que consideran una locura, pero recuerden el pensamiento del jurista inglés Walter Bagehot: ‘’El mejor placer en la vida es hacer lo que la gente te dice que no puedes hacer’’

 

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Saturday, July 6, 2024

CUENTOS DEL MAR, NOS VAMOS A NASSAU

 

CUENTOS DEL MAR

NOS VAMOS A NASSAU

            Nos separan desde la marina hasta Nassau, frente a la iglesia y diagonal al fuerte, donde me espero fondear, ciento ochenta y cuatro millas náuticas lineales que bien saben que en un velero la cuenta es otra, por las piernas de que debemos hacer para obtener la mejor velocidad y aprovechamiento de la fuerza del viento, pero eso será tema de otro escrito, el zarpe y la travesía. Por los momentos se impone la logística.

            Serán unas treinta y seis horas de navegación y quiero llegar con luz de día, entre las ocho y las nueve de la mañana, de forma que deberé zarpar el día que lo determine la meteorología, no después de las nueve de la noche, de hecho, pienso zarpar un par de horas antes, con el poniente, izar mis velas con toda calma, lanzar mis anzuelos por popa, hacer firme el timón al piloto automático y observar a la bella Miami desde mi bordo, porque la noche será dura navegando en solitario.

            Normalmente a partir de la media noche, ya lejos del tráfico marítimo normal, decido recostarme por veinte minutos. Cada veinte minutos suena mi despertador a menos que el sistema satelital me dé un PMA, punto de máxima aproximación de cinco millas con cualquier blanco y suene estridentemente, porque mis maniobras son dependientes de la única fuerza del momento, la cual es el viento y como es de noche, siempre le tomo como precaución un par de rizos a la mayor y pongo al foque a media. Ya no estoy en la armada, mi tiempo es mío y no estoy interesado en ser puntual con nadie en Nassau, porque nadie me espera, excepto la historia.

            He estado estudiando la vida de los piratas y quiero ir a los pasadizos del fuerte donde guardaron momentáneamente algunos tesoros, pero estoy derivando, porque debo volver a la logística y su lista de chequeo: estoy full de agua potable, realmente de lluvia, porque tengo un recolector que es una maravilla y ha llovido mucho esta semana. Tengo más de tres cuartas partes de combustible, lo que me da una autonomía para hacer este viaje a motor unas tres veces sin parar, pero como siempre, usaré el viento o ¿a qué vinimos?, ¿somos marineros o somos lancheros?, en materia de comida, la lista es extensa. Pasé por Publix, los automercados de por aquí, e incluí, además de las verduras, huevos, incluí harina pan, pastas, arroz, aceite vegetal y de oliva, frijoles en lata, atún en lata, galletas de soda, aceitunas, unas anchoas enlatadas de primera categoría, sí, incluí  dos botellas de vino tinto, una botella de Old Parr que estaba a buen precio, por supuesto una sobre carga de café porque la proteína animal fresca, la conseguiré o en la mar o en Nassau.

            Espero pasar cinco días, escudriñando la historia, ya llevo el expediente de la investigación que he hecho de la vida de la República Pirata y estoy muy feliz de este nuevo reto. Porque la vida se compone de retos o de tedio, tu escoges.

 

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