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Thursday, May 12, 2016

PEDACITO DE CIELO

Su cabello lacio, pasó de gris a blanco hace mucho tiempo, blanco que asemeja al de su piel, cuya armonía rompen unas mejillas permanentemente sonrosadas.

Su sonrisa es de las más cálidas que he podido ver, y transmite unos preciosos segundos de paz que quedan por siempre grabados en el alma. Si alguien me preguntara a qué huele el hogar, respondería sin titubear que huele a mi abuela, a sus abrazos, que tienen siempre un dejo de nostalgia, y cubren como una manta caliente, como un refugio, donde nada es completamente malo. Si alguien me preguntara como se escucha la felicidad, diría sin hesitar que suena a sus carcajadas, que derriten el alma de cualquiera, y te invitan a reírte de tus penas descaradamente, como si nada tuviese la importancia que se le atribuye. Sus palabras son frecuentemente mordaces y desvergonzadas, hace mucho tiempo que asumió la función de decir lo que nadie quiere escuchar, y aunque cualquier excusa es buena para soltar una par de sonrisas, detrás de cada broma deja una perla de reflexión para el que la quiera encontrar. Sus ojos color miel son el reflejo más sagrado  de amor incondicional, entre ellos no se encuentra nunca la duda, miran con una convicción digna de quien ya conoció al mundo, y solo quien conoció al mundo puede mirar con un amor tan absoluto, tan eterno, que parece casi imposible. Quien la viese cuando duerme en el sopor de la tarde, diría que parece como si estuviese durmiendo entre nubes, como si sus sábanas estuviesen hechas de cielo; y es que así es ella, parece que se hubiese robado un pedacito de cielo y lo llevara consigo, para otorgarlo a cuenta gotas en sus abrazos, para que quien los reciba tenga la dicha de entender cómo se siente el hogar.

Nota: este post es de la autoria de mi sobrina Marina Hernandez Jurado, dedicado a su abuela Morella Capecchi.

1 comment:

  1. muy bonita reflexion amigo Jr...mis tic - tac los resuelvo como puedo cada uno distinto al otro...saludos..

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