DEMENCIA
PRESIDENCIAL
En
nuestro idioma, las opciones pueden ser muchas, pero las alternativas serán
siempre dos, esta o aquella.
Nadie
quiere hacerlo mal. Yo mismo espero que cada una de mis letras sea de su agrado. En mi trabajo me esfuerzo
para obtener buenos resultados. Si no sé algún procedimiento o mi criterio se
pone de rodillas por desconocimiento, simplemente pregunto al que sabe.
Normalmente en familia intento tener consenso a sabiendas que mi hogar es monárquico
pero soy un Rey bueno, tal vez como Luis XIV aunque a veces se me sale ese poco
de Enrique VIII que todos llevamos por dentro.
La
infeliz frase “Chávez vive, la lucha sigue” no se ajusta a la potabilidad de la
psiquis. Es una suerte de loa a la locura, al desacierto, a la fábula y por
ende a la fantasía.
Me
encantaría que sobretodo los venezolanos me dijeran ¿qué está pasando en el
planeta? porque tengo una semana que lo único que veo es la masturbadora
noticia de la muerte, las exequias, la vida, la historia, los asesinatos,
excesos y lujos de Fidel Castro y eso creo que tampoco contribuye mucho a la
sanidad mental.
La
economía, que no entiende de consignas, que no entiende de ajustes, de
regulaciones ni de Presidentes socialistas, está en el eje del mal formado por
Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, por decir lo menos golpeada y
sin visos de recuperación.
La
mejor y creo que más ajustada frase para definir al locura que he conseguido la
escuché de Xavier Serbia en CNN: “es aquella persona que siempre hace lo mismo
repetida y consuetudinariamente, esperando que los resultados sean diferentes”.
Comete los mismos errores, con la esperanza de que un golpe de viento divino
cambie las circunstancias, que suba el precio del petróleo por obra y gracias
del Espíritu Santo o mejor aún, recordaremos aquella frase de Nicolás Maduro en
el Parlamento en referencia precisamente a la economía: “Dios proveerá” y yo
que con mi cara de pecador insisto en ser un consumado creyente católico sé muy
bien que ese no es un problema de Dios sino del bíblico libre albedrío, de las decisiones
del ejecutivo, de los aciertos del idiota, pero ¿Qué digo? ¿Aciertos de un
idiota?
No
existe un ápice de duda que Maduro no está calificado para el cargo, creo que
ningún chofer de autobús lo está, creo también que ningún militar lo está, se
requiere el roce político, la personalidad correcta para inspirar, producir
riqueza, aceptar la disidencia y la crítica, tener visión de futuro, tener un
pasado gerencial y político exitoso y muchas otras características.
Maduro
no quiere hacerlo mal, nadie quiere hacerlo mal, lo que ocurre desde mi
criterio, (no siempre acertado) es que estamos frente a un problema de insania
mental, desde el momento en que se hace Presidente sin estar capacitado y
esperar desde la esperanza que las cosas salgan bien, pero ALTO, DETENGASE,
STOP, las personas que han votado por él tampoco se salvan, de manera que
probablemente estemos en presencia de una patología generalizada de amplio
espectro.






