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Saturday, March 23, 2013

UN MONSTRUO DE VASELINA Y OTRAS ALCALDIAS

Cuando la inventaron nunca esperaron mayores usos, realmente como suele ocurrir con los grandes inventos, fue producto de la casualidad por aquellos lejanos anos de 1859, pero en la actualidad, al aislar del aire cualquier superficie, suele usarse para eliminar el óxido en metales. Los nadadores la usan también en todo el cuerpo para disminuir el roce y ser más ágiles en el agua, a la vez que les aísla del frío en aguas gélidas. Antes, las estrellas de cine las usaban para simular lágrimas y los alpinistas, al no congelarse ni siquiera a cuarenta grados centígrados bajo cero, frotaban sus guantes de cuero para mantenerlos lubricados. En la alcaldía de la ciudad, han destituido de su puesto, a la vice alcaldesa Sandra Ruiz, quien en opinión de muchos, creó una suerte de ecotimia negativa en el ambiente de trabajo otrora grato y placentero y todos lo lamentamos, no por ella, quien merece toda nuestra consideración y estima, sino por la herida creada y que despertará, como es humano, a ese monstruo que se opondrá a las más altruistas iniciativas. Siempre considero al desvalido desde la piadosa visión de la víctima, pero debemos estar claros que los intereses grupales de toda la comunidad del Doral, deben prelar ante los particulares y por ello nuestro Alcalde Luigi Boria ha decidido prescindir de sus servicios en ese puesto en el que de paso, él, la designó, de manera que al no sentirse cómodo con su persona o su desempeño está en el libérrimo derecho de cambiarla. La gelatina de petróleo o vaselina se descubre un día de verano en 1859, por Robert Cheseborough un joven químico de veintidós años, originario de Brooklyn, de espíritu luchador como nuestros concejales y quien oyó vocear sobre el hallazgo de un fabuloso yacimiento petrolero en Pensilvania. Este químico recorría los campos de petróleo, cuando detuvo su marcha al oír a un obrero quejarse de un residuo en los vástagos de la bomba de petróleo y exclamó: ¡cera de vástagos! La cera de vástagos es un residuo del petróleo semejante a la parafina que los obreros descubrieron que tenía propiedades curativas para las heridas, con resultados estupendos, de hecho los boxeadores actuales, al ser cortados en sus caras por los golpes del contendor, al llegar a sus esquinas se les permite ser untados con la cera de vástagos, que les cicatriza, les detiene la hemorragia y al aislar la cortadura les evita también la inserción de microbios y otros microorganismos malignos. La herida en la Alcaldía por la destitución de Sandra Ruiz, ha sido profunda y profusa en sangramiento. El administrador de la ciudad, mi estimado Joe Carrollo, también se ha quejado del trato de la ex vice alcaldesa y creo por momentos que me encuentro en otra ciudad, gobernado por otra alcaldía vecina, porque hasta hace muy poco nada se sabía de nuestro gobierno local y eso dice mucho, para bien. Los Cubanos y Venezolanos conocemos de sobra lo que es un Gobierno que habla y se hace sentir en las nimiedades y la idea es evitarlo. Pero debemos aclarar que nos mueve el interés en el bienestar común y de alguna forma debemos citar ante esta dura decisión de nuestro alcalde, a Aristóteles quien escribió en la “politeia” lo siguiente: “El corazón de un hombre de Estado, debe estar en la cabeza” coincidiendo esto con el novelista francés Anatole France : “No hay Gobierno popular. Gobernar es crear descontentos” y me refiero con este último pensamiento al descontento de las personas que eligieron a Sandra Ruiz, pero les tengo malas noticias, porque ella no fue votada para la Vice Alcaldía, de manera que enfoquémonos en el bienestar común y no hagamos fiesta de este acto administrativo que seguro fue pensado y que traerá mayores beneficios, ¡eso espero!. El joven químico Chesebrough tardó meses en aislar un procedimiento que extrajera un residuo concentrado del petróleo que dió como resultado final una bandeja llena de gelatina traslúcida. Para probar sus propiedades curativas, el mismo se convirtió en conejillo de indias, haciéndose cortaduras en su cuerpo y quemando sus manos con llama y ácidos y este nuevo emoliente para el momento, le curó como por arte de magia. Conversaba con el Alcalde y he aprendido en el ejercicio del periodismo a preguntar cosas incómodas. He aprendido a dejar de lado la prudencia en busca de la verdad y también he aprendido a que me importe un comino lo que piense mi entrevistado si se tiene un fin altruista y grupal y por ello le espeté la primera saeta con la inversión monetaria que ahora mismo hace uno de sus hijos en terrenos de la ciudad y seguro estoy que me convenció su apropiada y bien pensada respuesta al decirme que si uno de sus hijos invirtiera su dinero y su talento con sus ya treinta años de edad en otra ciudad, eso hablaría muy mal de la confianza en ella y en la gestión de su Padre y creo que tiene la razón. Lo que si considero prudente investigar para la próxima entrega, es el aumento de la densidad demográfica que le otorga la Alcaldía a esos terrenos, con la consabida generación de capitales. El joven químico inventó el nombre de Vaselina para su producto y la confianza, (palabra clave), se puso a prueba cuando en Enero 1912 se incendió un gran edificio en New York y fueron muchos los ocupantes que sufrieron quemaduras y se emplearon muchos kilogramos de vaselina para aliviarles sus dolores y desde entonces la Cruz Roja la recomienda para las quemaduras leves. En este siglo XXI que nos toca vivir, también sabemos sobre sus propiedades lubricantes que permite el paso de cuerpos extraños en orificios estrechos, permite también el roce con mínimo de desgaste de las partes mecánicas y como añadido se ha inclusive boricado, lo que aumenta las prestaciones en la sanación dermatológica. Mi muy querida Concejal Bettina Rodríguez Aguilera, recibe la Vice Alcaldía y desde ahora le deseamos éxito en su gestión que al final es la nuestra. Creo que es una mujer honesta que ha sorteado toda una cancha de obstáculos que la mantiene fuerte y equilibrada y ahora mismo enfrenta otra amenaza que se percibe débil y fuera de lugar. Conociendo a este personaje, seguro estoy que tiene algún plan de contingencia y la verdad es que con su experiencia política, no sería conveniente enfrentarla, de manera que guardemos el silencio de los ponderados y miremos por el cerrojo el acontecer. Chesebrough falleció en 1933 a la edad de 96 años y en su lecho de muerte se jactaba de su longevidad por haber ingerido por anos, una dosis diaria de vaselina. Yo espero que con la destitución de Sandra Ruiz, las cosas estén suficientemente lubricadas y que no hayamos despertado al monstruo que ya existe en otras alcaldías.

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