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Saturday, February 28, 2015

SOBANDO EL NERVIO ASIÁTICO


SOBANDO EL NERVIO ASIÁTICO

                No tenemos dudas que los asiáticos requieren una buena sobada. 
                Hace algunos años, recuerdo al preceptor de toda enfermedad en el Caribe, a Fidel Castro quien dijo al mundo con la desfachatez propia de un irresponsable, que la deuda externa cubana era inmoral e impagable y desde allí nadie mas le cobró o por lo menos ellos no pagaron y siguieron siendo felices… ¡buen método!, porque yo me pregunto: ¿Quién fue el que se comprometió a endeudarse y a pagar, a honrar sus compromisos como país?, pues el mismo Fidel Castro a quien considero un consentido de muchos países y por ello ha abusado como le ha dado la gana.
                Volviendo a Venezuela, desde esta respetuosa tribuna, le pasamos nuestra mano solidaria, les sobamos con reverencia, les consentimos y consideramos en nuestro mas profundo sentimiento lindante al pésame, por cuanto el petróleo ha caído estrepitosamente y todos bien saben que el país es mono productor y también mono gobernado (desde la época de Chávez y  ¡cuando digo mono, es en serio!) de manera que los dólares tan odiados están sumamente escasos, el sistema de conversión monetario solo es entendido por los mono economistas del gobierno quienes bien saben que pueden engañar al mono pero no a la economía. La deuda externa ya es impagable y sobre todo con la China a quien le debe dar un gran NERVIO ASIÁTICO, que repito con mucha pena, alguien debe sobar para evitar mayores dolencias, pero creo que la inmensa potencia tomará acciones ante este cuento chino de la falta de liquidez, porque el mono gobierno se comprometió a endeudarse, porque los chinos no son españoles, porque Fidel Castro no es Nicolás Maduro y como casi todos saben, el siglo XXI y los comportamientos sociales y económicos distan mucho de aquellos años 70 y 80.
                Lamentamos mucho los venezolanos, tener el mono gobierno, mas lamentamos que el país todo quede como una Nación maula, mala paga y ladrona, pero subiendo el tono en la salsa de soya, son los chinos, los rusos, los árabes, el mundo entero quien observa con detenimiento la debacle venezolana, donde han invertido en mala hora sus capitales. De manera amigo lector, le invito con todo respeto a unirse a esta campaña solidaria SOBA A UN CHINO Y EVITARÁS EL NERVIO ASIÁTICO. El mundo entero lo merece y los chinos, que son la mitad del mundo, seguirán siendo felices y ya no creerán mas en cuentos chinos inventados por gobiernuchos  del cuarto mundo.

Thursday, February 26, 2015

MADURO: UN HOSPITAL PARA VENEZUELA


MADURO: UN HOSPITAL PARA VENEZUELA

                Debo confesar que yo no sé cómo es un dolor de cabeza, no recuerdo mi última gripe, no me duelen las coyunturas, no he tenido lumbago ni tampoco agrura, pero el sistema de salud en los Estados Unidos, me reconoce como un hombre mayor… ¡eso no sonó bien!... mejor aún, me reconoce como un hombre maduro entrado ya en las estadísticas que manejan la conducta social de este gran país y por ello, mi seguro de salud me ordenó a los 50 hacerme una colonoscopía y ahora un examen exploratorio, tal vez preventivo y de manera obligatoria, para ellos poder diagnosticar alguna dolencia y así proceder y ahorrarse dinero… ¡esa es la verdadera jugada!
                Me mandaron una carta por el excelente sistema de correo, donde me indican el médico que debería verme si yo estoy de acuerdo, porque tengo la opción de escoger a mi médico y fui con desdén, de mal humor y con mala actitud al hospital de la Universidad de Miami.
                El estacionamiento es del tamaño del aeropuerto y logré estacionar en el sexto piso. Tomé el ascensor y por un momento me sentí a bordo del portaviones Theodore Roosevelt CV-51. Los pisos eran de linóleo pulido, impecable y era hora de almorzar. No hizo falta preguntar por la cafetería, porque   la señalización está diseñada para individuos dispersos como yo, siempre pensando cosas fuera de la realidad que me rodea, siempre inventado en mi mente, siempre buscando historias y me impresioné porque distaba mucho de ser un comedor de hospital, es mas bien una suerte de restaurant de lujo donde no se vende licor (o al menos yo no pregunté). Almorcé opíparamente y pagué una miseria y la actitud de los empleados, médicos, enfermeras en fin, la actitud de todos era contagiosa, llena de sonrisas y bienvenidas, gentilezas y amapuches.
                Creo que ese hospital es un gran santuario de sanación y recordé a Seneca quien escribió: “Una gran parte de la curación está en la voluntad de sanar”
                Bajé a la puerta principal, donde me enteré que estaba equivocado de edificio, que el de mi Doctor, un japonés que habla inglés, español y por supuesto japonés, estaba en el edificio de al lado dentro de toda la gran ciudad de galenos.
                En el consultorio me auscultó una enfermera, me tomaron la tensión arterial, la temperatura, también midieron mi sobrepeso, llegó una joven doctora para enterarse de que yo no tengo sino edad, (que no es poca cosa) y luego entró el elegante japonés quien me preguntó en inglés en que idioma me sentía mas cómodo.
                Tres cajas de guantes de diferentes tamaños pegados a la pared, un olor a limpio, mucha tecnología, ya tenía en la computadora todo mi record  y tan solo yo pensaba en los ignorantes que atacan este sistema de salud. No pagué nada, mi seguro se encargó de todo, hasta de la cita, como entré salí, corrijo, no es cierto.  ¡Entré con disgusto y salí con una sonrisa!
                 ¡Creo que Maduro debería copiar lo que he presenciado hoy en primera persona!

Tuesday, February 24, 2015

QUE VENDA EL SOFÁ


QUE VENDA EL SOFÁ

                No es fácil estar al frente de la re-involución. Imagino las noches de insomnio, la lucha permanente contra los cófrades absurdos, las chusma insurrecta e igualada, la deuda impagable y heredada del monarca fallecido por su mal vivir, ya no hay dólares y el petróleo ha caído con la fuerza de la ley de gravedad. Los árabes no prestaron el dinero, los chinos tampoco, los rusos no le creen y todos se siguen aprovechando del bobo-tonto que acaba de negociar la deuda con Republica Dominicana dando la mayor de las gangas por tan solo un respiro de oxígeno, sin entender que es en esa bella isla donde “un tigre, es un león”
                Todo comunista lo es hasta su primer jugoso sueldo capitalista, pero en la re involución, aprendieron que el billete es bueno sin trabajar y que el culpable siempre será los Estado Unidos, a quien se le exige respeto. El hambre siempre será por un bloqueo. Cuba no es prospera, por la misma razón y son ellos (los comunistas) quienes siempre llevan la bandera de la dignidad y por ella han matado tanta gente que los de Stalin aún se cuentan, los del psicópata y asesino en serie, Ernesto Che Guevara y Fidel todavía se siguen contando. En la Venezuela actual, debemos preguntarle al Diputado Serra, al fiscal Danilo Anderson y otros, o es que acaso. ¿Alguien tiene dudas de que los prenombrados son muertos de la revolución que ellos defendieron?
                Todo comunista es un irresponsable que está dispuesto a delinquir por lo que su absurdo pensamiento considera SU CAUSA, está dispuesto a expropiar, mientras no sea contra él y siempre otro sistema será el culpable.
                Si algún comunista consiguiera a su señora esposa, teniendo sexo en el sofá con otro individuo, --obedeciendo a su doctrina-, inmediatamente vendería el sofá y culparía a los Estados Unidos de la infidelidad y a la vez exigiría respeto.

                El ser tonto no es un delito, lo que si pareciera uno es seguir a otro mas tonto, mas incapaz y bruto, de manera amigo socialista, tenga mucho cuidado, porque el Manifiesto Comunista, creo, con absoluta imparcialidad que es una obra de arte y como tal inaplicable a la sociedad. Creo que siendo perfecta la teoría, podríamos guindarla como un cuadro y observarla, pero desde afuera.
                La igualdad social no existe y a mí me parece muy bien, porque en ella, unos trabajamos, nos preparamos, aprendemos a hacer buenos negocios, honestos por lo demás, mientras otros observan a su mujer, tener intercambios de fluidos con el negro Leroy, desde el sofá donde duermen y mascullan sus frustraciones, desde el sofá donde ella se obstinó de su flojera y su revolución, desde ese mismo mueble donde piensa en quitarnos a nosotros para repartirlos entre los reposeros o tal vez los  ¿sofaseros?
                Comunistas hasta que son millonarios y ateos hasta que comienza a caer el avión y con toda modestia, agregaría (antes de que vendan el sofá), anti yanquis, hasta que le sale la Green Card, acusan a los demás de todas sus culpas y se compran otro sofá.

Saturday, February 21, 2015

LA POLICÍA DEL PENSAMIENTO


LA POLICÍA DEL PENSAMIENTO

                Antes de enviar a Antonio Ledezma a la cárcel, fue a Cuba a hablar y consultar sobre el grave problema que heredó y que sin armas intelectuales, sin experiencia política, mucho menos cultura y arraigo institucional, rodeado de cofrades corruptos y saqueadores que no le permiten tomar el aire hacia la prosperidad, porque no la conocen.
                Leonardo Padura, novelista cubano de excepcional talento, ha traído a las ideas, el concepto de “la policía del pensamiento” y es que de alguna forma, todos tenemos uno. A veces nuestra formación religiosa lo es, la formación del hogar, la política e intelectual, se transforman como un monstruo castrante contra el que debemos luchar, sobre todo los escritores, las personas de los medios, en fin, todos aquellos libre pensadores, que poseen la capacidad de generar matrices de opinión y sentido de pensamiento lógico o no.
                Otros mas ramplones poseen la policía que les encierra y que les permite sobrevivir a la violencia en la Venezuela actual. Se guardan temprano, están en una suerte de estado de excepción permanente, en una novela de terror que les engulle, les atemoriza, les corta toda posibilidad de invención, de solás, de felicidad.
                Los periodistas son víctimas de ellos mismos y se autocensuran, guardan las formas a manera de no molestar al esclavista dueño del medio que les paga con migajas sus acomodos fáciles y subalternos y otros mas valientes, como el Diario el Nacional, viven en la jugada de la amenaza del policía que les tortura antes de cometer el delito de decir la verdad e informar, sin entender (el policía) que todo medio es de oposición, tiene el deber de serlo, su naturaleza está del lado del lector y de la comunidad y en contra de la corrupción, de los malos manejos y a favor de la pluralidad.
                Maduro buscó instrucciones en la psiquis de un individuo complejo como lo es Castro y las consiguió, sin entender porque, aplicó sin pensar mucho la fórmula de la represión que ha funcionado por 56 largos años de hambre y frustración y creo que esto continuará hasta doblegar la capacidad de lucha de todos. Meterá presos selectivamente a los mas valientes sin fórmula de juicio, sin burocracia, sin escrúpulos, hasta fijar en la mente de cada venezolano a ese policía que le estará mirando antes de cometer el terrible delito de pensar diferente.

                Yo conozco a Antonio Ledezma, creo que es una persona cabal, defensor de la democracia, hemos conversado y su decencia le brota por los poros,  ¡pero la valentía también! y podrán junto a Leopoldo López, (a quien también tengo el honor de conocer), encerrarlo en la celda de castigo, pero no podrán meter con ellos al policía del pensamiento y por ello deben aislarlo, porque ese policía no existe, ese policía es de mentira, es producto del miedo y el odio, que tan solo podrá combatirse con lógica y amor a un país todo, lleno de personas que en un nada despreciable proceso educativo de ya 16 años, han aprendido que al policía le gusta el silencio y la obediencia.

               

               

Thursday, February 19, 2015

LICOR Y LETRAS


LICOR Y LETRAS
                La casa estaba rodeada por un muro de ladrillos de dos metros, muy mal hecho, ordinario, que  separaba las ideas, de la calle.
                Sorteada la puerta principal, distábamos de la escalera de cinco escalones, unos cinco metros llenos de jardines, flores y mucho verdor. A la entrada, a mano derecha estaba el lobby, con un par de sofás rojos y pensé a cuantas les habrá hecho el amor allí y sonreí. Sin aire acondicionado, como a la usanza, sus techos eran muy altos, para mitigar las cálidas temperaturas de los cayos. Los gatos de seis dedos por doquier eran los verdaderos dueños de toda la propiedad. El pequeño comedor para seis personas con muebles rústicos y la austera cocina estaban al otro lado, pasando la escalera.
                Al subir estaba la habitación de Ernest Hemingway, con su cama matrimonial y sobre ella, como un adorno, otro gato. Un baño pequeño y otra habitación sin cama, tan solo con sillas, fotos de sus cuatro mujeres mas conocidas, la pesca, los bares, las letras, la vida bohemia y a veces desordenada, pero prolífica en historias e infidelidades.
                El segundo piso está rodeado por un piso en madera pintado en verde, con una reja de fierro repujado donde él se paraba para recibir a alguien que entraba y tan solo me preguntaba: ¿y donde escribía Hemingway?

                Detrás de esta, había mandado a construir otra casa mas pequeña y en el segundo piso tenía su pequeño estudio, con la máquina de escribir, otro sofá, libros y seguro alguna botella de escocés.
                Murió seis meses antes de que yo naciera y modificó divirtiéndose, el pensamiento intelectual americano de su época. Ganó el premio Nobel en 1954 y el Pulitzer y todo mientras bebía, se divertía y acababa sus cuentas con los puños. Tuvo un estilo de vida económico y poco entendido. Produjo siete novelas, seis historias cortas de colección y dos trabajos mas fuera de la ficción, pero también le fueron publicados otros escritos después de su suicidio.
                En el África, consecutivamente tuvo accidentes aéreos, que no pudieron con él y escribía con disciplina 1500 palabras por día, luego llegaba al bar Sloopy Joes, del cual ya hemos escrito y pedía un daiquiri, mientras el dueño le dotaba de todos los periódicos. En ese momento estaba prohibido molestarle y recortaba lo que le interesaba con las manos, lo guardaba en el bolsillo de su ajada camisa y ¡ahora sí! ¡A beber!
                Las mujeres inteligentes y la pesca, fueron su pasión, el licor y el sexo su perdición, pero fue una decisión personal, vivir esa intensidad, vivir para pensar y escribirlo, vivir con la frugalidad de los inteligentes y sabios y disfrutar de la egoísta circunstancia que significa ser un escritor profesional.
                Estuve en la casa de Ernest Hemingway y me hubiese encantado conocerlo personalmente, para entender que existe una mágica mixtura entre las letras y el licor, que la literatura no tiene que ser aburrida, que la vida son risas y creo que supo vivir y también morir.

 

Tuesday, February 17, 2015

EL PEOR DÍA DE GOLF


EL PEOR DÍA DE GOLF

                Siempre temprano en la mañana para no perdernos el amanecer y de alguna manera inexplicable, meditar caminando el campo, mientras conversamos, tomamos el café del club, estiramos el antiguo cuerpo y pensamos que hoy si será el mejor día, que nuestro entrenamiento surtirá el efecto que por años hemos buscado, pero mas pronto que tarde nos enfrentaremos a la realidad y notaremos el desfalco, la mella que en nosotros ha hecho la enfermedad de la modernidad, el stress.
                Argüimos, que nos falta el calentamiento y los benignos amigos, a sabiendas que ellos serán las próximas víctimas de ellos mismos y que el ridículo se aproxima con su turno a la salida, amablemente afirman que la calistenia es la culpable.
                El contacto con la pelota, ese sonido que nos indica que no le dimos bien, junto a una exclamación unánime, otro que asegura que en el lamentable sitio donde la física y la mala mecánica la envió, es todavía jugable de acuerdo a una vieja regla que tan solo conoce él y que trajo de un viaje del San Andrews Golf Club y todos asienten afirmativamente.
                Los desastres son comunes, variopintos, detestables. Fue el viento cruzado, la grama está aún mojada o puse el tee muy bajo, levanté la vista y perdí el stand, ¿Qué importa?
                Siguen caminando, aproximándose a esos inefables cuarenta y cinco punto tres gramos de maltrato al ego, que constituyen la pelota de golf, para volver a impactarla y de manera automática, fisiológica y psicológica, la autoestima sufre de una amputación y ya no hablamos tanto, tan solo tratamos sin éxito de enfocarnos, sudamos pero hace frio, los lentes de sol se enturbian con esa gota que resbaló sin autorización por la frente, pero seguimos y en la mente, en el silencio del frustrado, nos arrepentimos de ser tan malos y de haber perdido el dinero que costó pisar la impecable grama que nos cobra cada paso, cada respiro y cada golpe, donde mas nos duele…LA AUTOESTIMA.
                Conozco a un sabio jugador de golf, que por aquí le llaman como al conquistador, CESAR, que asegura, luego de la triste realidad narrada anteriormente, algo que nadie puede refutar, estando en su sano juicio. “El peor día de golf, siempre será mejor, que el mejor día de la oficina”.
                Creo que todos los jugadores de este ancestral deporte, poseemos un problema mental, tal vez siendo un juego, podría formar parte de la ludopatía, esa enfermedad común en los casinos y los juegos de azar que enferma al paciente, le atropella y obnubila hasta perder el sentido de la realidad, porque hombres y mujeres maduros e inteligentes, siguen reuniéndose luego del round a contar los nefastos números de sus atrevimientos y su poco talento.
                Jugar al golf es una terapia, encantadora por lo demás, que solo maltrata a los poco humildes y arrogantes, porque también en la vida, la actitud, el buen humor, la práctica y la técnica, estarán siempre casadas con la disciplina y la voluntad de mejorar.

 

Sunday, February 15, 2015

90 MILLAS DE CUBA


                               90 MILLAS DE CUBA

                Luego de la merecida farra en el bar de Hemingway, me levanté para ir a una importante e impostergable cita con la vida.
                Eran las seis y veinte minutos de la madrugada y aun no amanecía en este invierno extraño para el resto de la Unión Americana, donde con facilidad se reciben como regalo del cielo un par de pies de nieve en una sola noche, que deja incomunicados hasta los mas modernos aeropuertos, pero aquí no, aquí poseemos una temperatura que nos hace estar en el exterior, en aire acondicionado, no obstante salir de la gruesa colcha, en la inmensa cama con sábanas impecablemente blancas, de muchos hilos, suaves y tersas, sumergido entre almohadones de plumas y enfrentarse al choque térmico, era una suerte de cancha de obstáculos.
                Entré a la ducha hirviente y al salir, otro choque térmico que me paralizó. Como pude me vestí con todos los trapos que conseguí en la oscuridad, me calé mi viejo sombrero de pescador y ¿saben qué? al abrir la puerta me volví a congelar y mientras caminaba en busca de un café, pensé en llamar al 911, ¡porque esto era casi una emergencia!
                En la bella cabaña que alquilé para buscar esta historia y que me la cobraron como si fuera un castillo andaluz del medioevo, conseguí a Ellen, una americana que me sonrió al entrar al lobby y me ofreció café sin pedírselo. Angustiada porque uno de sus huéspedes en domingo se levanta a esa extraña hora, me preguntó y le conté lo de mi cita (y pensó que no estaba cuerdo), para enterarme que tan solo a pocas cuadras sobre la Calle Truman, cruzando con Whitehead, estaba el punto mas al Sur de los Estados Unidos de América.
                Habían un par de borrachos amanecidos de unos veinticinco años, y yo pensé que eso es lo que he debido de haber hecho anoche, tomarme lo que costó la cabaña en whisky, seguro no me habría dado frio o al menos creo que no me hubiese dado mucha cuenta.
                Estábamos en esa hora color violeta y llegué al monumento que tiene pintado sobre el: “90 Miles to Cuba”, mas abajo: “Southern Point Continental U.S.A.” y mas abajo aun: ”Key West, Fl. Home of the sunset”  
                Pensé que tan solo a 90 millas había alguien fumando y seguramente con suerte e imaginación podría oler el humo de su cigarrillo, uno fuerte seguramente, de alguien esclavo, mientras yo le olía desde la libertad plena.
                Tuve que levantar la vista, porque una bola de fuego intenso se levantó en el horizonte. El frio se me olvidó, Cuba, el cigarro del esclavo y los borrachos amanecidos y no pude menos que dar gracias por el privilegio del astro rey frente a mis ojos. Todo se tornó rosado, sobre un mar morado, mientras el subía y subía hasta que los ojos me dolieron de verle y adorarle y observar los tonos, los colores, las señales del milagro mas grande de Dios el cual es: “un día después del otro”. Seguramente alguien fumaba un cigarrillo en la esclavitud, mientras yo le olía a tan solo noventa millas.