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Monday, August 13, 2018

REUNIÓN DE GENERALES Y ALMIRANTES


REUNIÓN DE GENERALES Y ALMIRANTES

            Lindan los dos mil ochocientos cincuenta, al menos. En la Venezuela revolucionaria todo es por millones, muchos ceros que luego quitan, ponen, modifican.

            Si esa reunión se hubiese llevado a cabo en Miami, seguramente hubiesen utilizado el Estadio de los Marlins o el American Airlanes Arena, pero eso no es importante, ¡para nada importante!, que un país que engrosa con la velocidad de la caída libre, la lista de los del cuarto mundo y que de acuerdo a la Organización de Países exportadores de crudo OPEC, refinan para este momento en que escribo menos de un millón doscientos mil barriles, los generales y almirantes se reúnan, previa revista de los jefes para garantizar su asistencia. ¡Que ruin papel!, que bajeza del populacho y la chusma, pero así son las cosas y ellos callados, no vaya a ser cosa de que los degraden a Cabo Segundo, se lo calan calladitos, disciplinados, absortos de todo criterio, pero a lo que vamos hoy:

            Un general venezolano es un experto en finanzas, en alimentación y en religión y paso a explicarlo mejor: cuando una persona que ha llegado a ese alto rango, que en estos tiempos parece bajo, con un sueldo que exagerando llega con dificultad a los sesenta dólares mensuales y logra vivir, por supuesto que sabe más de finanzas que cualquiera, si a esto le agregamos que en su casa todos pueden comer, es un experto en el manejo alimentario, seguramente también en nutrición y en economía familiar y son expertos teológicos, infiero, porque una vez cumplidos los dos requisitos anteriores, logran tener casa, una camioneta, otros viajan a Europa, porque no pueden venir a donde quieren, si, aquí a los Estados Unidos, de manera que ¡hacen milagros!, verdaderos milagros que pondrían envidiosos a los más conspicuos estudiosos bíblicos, prestidigitadores, adivinadores, de cualquier denominación religiosa, pero en el caso de los católicos el Arcipreste, esa dignidad de los presbíteros, no puede explicarse el descubrimiento hermenéutico en la interpretación correcta de como volver el agua en vino, los peces, los panes o ¿penes? Como llegó en algún momento a decir el ductor heredero de la revolución, si, ¡es inexplicable!

            Nicolás Maduro Moros, instó a los oficiales a separarse de sus familiares, bueno, realmente no fue así, simplemente los invitó a guardar distancia de todos aquellos familiares que no profesan el absurdo, a manera de evitar contaminaciones, pero yo les digo a estos infelices, que somos nosotros quienes les recomendamos que se mantengan a un par de toesas, porque ellos son los cómplices contaminados, son ellos los extraños en el país de los pajaritos que hablan con su jefe, son ellos los que aun obligan a sus subalternos a gritar que Chávez vive.

            Es sano que mantengan distancia, porque me temo que sus esfuerzos para que los odien, han dado un buen fruto, lo han logrado sobradamente y además, de estar cerca son sus hermanos, primos, tíos, queridas, prepagos y todo el que se le acerque los que les harán saber con onomatopeya o directamente, que su patria huele a estiércol.

Saturday, August 11, 2018

LA DICTADURA DEL ABSURDO


LA DICTADURA DEL ABSURDO

            Dice ella: que los orgasmos más escandalosos que ha tenido, incendiarios, plenos, largos y sentidos, han sido con un hombre con cola de caballo, ¿Por qué no te las dejas, Papi?

            Me parece tan sexy un hombre con un arete en el lóbulo de la oreja, que me encantaría que te pusieras uno….!papi!

            Tú sabes que es importante para una mujer, que su pareja le haga de vez en cuando una prueba de amor: ¿podrías hacerte un tatuaje en el brazo izquierdo, el brazo del corazón, con mi nombre?

            Y luego los dejan porque a ellas les parecen muy femeninos para su gusto.

            La moda, “la dictadura del absurdo” es eso, una obligada manera, nada subliminal, de intentar pertenecer a la manada, de ser aceptado por la también absurda sociedad. Cualquier muchacho que no tenga hoy día un tatuaje, pues puede ser tratado de conservador, de sumiso, de poco adaptado, de blandengue, de poco agresivo, pues, malas noticias: de acuerdo a una encuesta que he leído hace algunos meses atrás, de hombres de mi edad tatuados, el noventa por ciento de ellos están arrepentidos y el otro diez por ciento infiero que sostienen la absurda posición, tu sabes, para no develar la verdad que a todos duele en esa materia: ¡fue producto de la inmadurez, para nada sirve, no es arte, es propio de presos y putas, fue una noche de copas, o como el párrafo anterior, fue una prueba de amor”, ¿Qué más da?

            Cuando vemos aquella lejana moda de los setenta y ochenta, hombres con zapatos de plataforma, infiero que para verse más altos, o aquellos trajes con esa inmensa solapa, pantalones de bota ancha, ahora todos reímos de ellos y damos gracias a Dios de que esa moda era deleble, podías dejar de usarla, de hecho ya lo hicimos y me incluyo, porque cuando veo aquella fotografía de mi fiesta de graduación de bachiller en aquella Caracas mojigata, donde llevaba un traje blanco con las características prenombradas, disfrazado de John Travolta en “Fiebre del sábado por la noche” y veo a mis compañeros todos uniformados con el mismo atuendo, no puedo menos que dar gracias a Dios de que pude quitarme el traje y ahora uso otros, pero ¿y si fuera un tatuaje con el nombre de mi novia de bachillerato, que ahora es una respetable abuela?

            La moda, con ella, con esa dictadura de la psiquis, se debe tener mucho cuidado. No hace falta estar o ser adaptado a la manada porque no somos animales, o al menos algunos no lo somos y no sé porque hablando de dictaduras y animales, me acordé de Nicolás Maduro, esos desvíos del pensamiento no pasan a todos.

            He conseguido algo de Coco Channel, que me luce encantador y ajustado a lo que digo: “Para ser irremplazable, uno debe ser diferente” de manera que la invitación a los inmaduros, tengan la edad que tengan es que seamos diferentes y luchemos con elegancia, contra la dictadura del absurdo, ¡la moda!

 

Thursday, August 9, 2018

EL DRON DE CÉSAR


EL DRON DE CÉSAR

            La idea se me agolpó de repente. Estaba totalmente desnudo, había llegado de mi trabajo y pensaba irme a nadar a la piscina, pero no, apareció ella, la idea, la infame que me haría mitigar la preocupación de terminar el capítulo IV de mi novela. Con un blog de notas en la mano derecha y mi lapicero en la izquierda, porque soy zurdo (nadie es perfecto), caminaba de estribor a babor en mi cuarto cuya pared que da a Bay side es toda una ventana, detrás de mi balcón, que ambos quedan llegando al cielo en Brickell Key, de manera que nadie puede verme a esa altura, pero no, de repente sentí ese murmullo zancudo que zumbaba en alguna parte del externo, era un “dron” maléfico, satánico que me observaba con todas mis partes pudendas y a la vez gozosas expuestas, a la intemperie, a la vera de Dios.

            Lo observé estupefacto, él también me veía con atención, como quien mira al padre o tal vez abuelo de las Kardashian. Repito, nos miramos por unos eternos segundos y solté el blog y mire mi ahora disminuido miembro apenado, avergonzado, minimizado por el miedo escénico que provocaba el intrépido intruso, en la intimidad de mi cuarto en el apartamento donde vivo hace un quinquenio muy cerca del cielo.

            Mi amigo César Raymundo López se ha comprado un dron y después de lo que le ha pasado a Nicolás Maduro y de lo que me pasó a mí, que no es poca cosa, todo dueño de un dron pasa a ser un individuo sospechoso y susceptible de ser investigado y hasta preso, torturado e interrogado con los más severos métodos de tortura de la Gestapo, la KGB de Vladimir Putin, la Seguridad nacional de Pérez Jiménez, la CIA y el FBI, pero no solo ha adquirido un dron, sino que se ha dispuesto a sacar una licencia que le certifique como un experto y yo solamente me pongo aún más capcioso, más temeroso, mucho más alerta ante este espía infame que intenta, como me ha pasado a mí, averiguar las cosas más íntimas que pasan en mi alcoba.

            Ruego me comprendan, pero cuando una idea me viene a la cabeza dejo todo por atenderla, tomo papel y lápiz o peor aún, un marcador deleble y escribo en el inmenso espejo de mi sala-comedor, las aristas de esta, los intríngulis ocurrentes que luego con calma revisaré para darle forma en mi próxima novela, esa trama ocurrente que se presenta como un delincuente sigiloso y a veces nocturno.

            Considero que Cesar, debe ser investigado y también los motivos que le obligaron a comprarse un dron que a todas luces parece ilegal, después de lo ocurrido con Maduro que se ha preguntado: ¿qué hubiese pasado si lograran asesinarlo? Pues yo creo tener la respuesta.

            Seguramente el infame y mal intencionado piloto del artefacto estaría junto con treinta millones más, riéndose de haberme visto completamente desnudo y minimizado y con mi artefacto, mi apéndice exógeno, minusválido mientras pensaba en esa idea para mi novela.

 

Friday, August 3, 2018

EL ASTRONAUTA HOSPITALARIO


EL ASTRONAUTA HOSPITALARIO

            Llena de comicidad, pero de la más inteligente, está llena esta excepcional obra de José Altet. Un humor fino, burlesco de las situaciones diarias, de la vida suya o mía, pero con frecuencia inusitada, de la de él, como hacen las personas seguras de sí y de su capacidad literaria.

            En el “Astronauta hospitalario” conseguimos también cultura general, cientificidad y paz; una mezcla difícil y con frecuencia explosiva de los sentidos.

            Me recuerda esta obra aquel chiste que con respecto a Sir. Winston Churchill, Aseguran que fue cierto, pero realmente a esta altura de la vida no importa su certidumbre:

            En el parlamento inglés se levanta la única dama del recinto para refutar y atacar las posiciones meridianas del mandatario y al no poder, solo dijo: “si yo fuera su esposa, le pondría veneno a su café” tomó asiento y se paró Churchill, para con toda seriedad ripostar: “pues si yo fuera su esposo, ¡me tomaría el café!

            De esto está lleno el Astronauta hospitalario, que es la segunda y brillante obra de este autor al que conocí en mis aulas en clases de oratoria y cuyo acento un poco extraño me llamó la atención, hasta que comprendí que es un francés que habla el idioma de Cervantes y Saavedra con exactitud, por cuanto vivió en Venezuela y sus aventuras en ese país fueron documentadas con su fina prosa, llena de historias y cuentos encantadores en su primera obra que también he leído.

            En el caso de esta, la bebí como un agua miel, de un tirón para no perder el gusto dulce del paladar, porque es un cordial a la inteligencia y la cultura.

            José Altet, es un hombre reservado, leído, culto, simpático de manera natural y a la vez queda. Me consta que donde va, su silencio le hace sobresalir, porque es un gran orador y al darle la palabra todos sin excepción le escuchamos con la misma atención que pondríamos a un profeta bíblico.

            Yo me siento sumamente honrado de haber calificado en el criterio de José para ser el prologuista de esta obra que me luce ocurrente y amable, profunda y risueña, a veces inocente hasta toparnos con la realidad que José nos muestra  tangencialmente, otras sinusoidalmente y sin empaches de frente, que como una cachetada nos hace reflexionar pero con una sonrisa en los labios.

            Felicito a este autor amable, le felicito a Usted amigo lector, que le tiene en las manos, porque pronto, comenzará a nadar en estas tibias aguas oceánicas, que le despertarán del letargo, le mostrarán otro ángulo y le facilitará la vida.

            Se preguntará: ¿y no nos va a adelantar nada del contenido? Y mi respuesta es un contundente NO, porque él hablará solo, se presentará en su psiquis, se adueñará de su mente y le hará reírse de Usted mismo, porque en estas veintitrés entregas cortas, este estilo de escritura tan en boga en el siglo XXI, nuestro amigo José le llevará de la mano a conocer lo amable de la literatura hecha por este Francés, que es Venezolano, pero vive en los Estados Unidos.

            ¡Felicitaciones, y que comience esta aventura!

 

 

 

Prólogo de la obra más reciente de José Altet

“El Astronauta Hospitalario”

Pronto a la venta en Amazon

Wednesday, August 1, 2018

LA SEGURIDAD DE TUS MIEDOS


LA SEGURIDAD DE TUS MIEDOS

            Hasta para las más sencillas cosas aplico la metodología aprendida en la Escuela Superior de Guerra Naval.

            Escoger y luego comprar el vehículo correcto que cumpla con las variables de adecuabilidad, ejecutabilidad y aceptabilidad, me han ahorrado mucho dinero y me han traído beneficios de todo orden. Ni se diga si voy a comprar una propiedad, comprar tal o cual acción en la bolsa de valores de New York o la escogencia del destino de un viaje de vacaciones. Sirve para todo y para todos aquellos que hemos tenido la fortuna de estudiarlo con cientificidad.

            El método y la disciplina disminuyen tus miedos. Otros por el contrario no “queman su ideal”: (fenómeno psicológico en el que no ahondaremos hoy) y prefieren estar agazapados, escondidos y cubiertos detrás de la seguridad de su silencio, de su anomia, de la oscuridad del anonimato, en fin, detrás de la seguridad de su miedo y del recuerdo de su pasado.

            Al salir de la Marina de Guerra, un día como hoy hace quince años, me dispuse a tener una vida con propósito definido. Había estudiado todos los manuales de planeamiento, se supone que era un experto táctico y estratégico, ya tenía un par de postgrados y otro par de diplomados y no lograba conseguir ese propósito, es difícil después de tantos años enclaustrado en el sistema, salir a la calle y gritar a los cuatro vientos la pregunta: ¿puedo competir contra Ustedes?, porque seguramente les ganaré, soy experto en planificación y en guerra y las risas del mundo civil nos ensordecerán, de manera que debemos enfrentar al monstruo en que nos convertimos pensando que esa pecera que es la Armada y que es lo poco que conocemos, no es el océano.

            Yo viví en repetidas oportunidades aquí en los Estados Unidos, siempre pagado por la Marina, venía en comisiones de servicio y me creía Superman, hasta que el exilio me trajo a estas playas y empecé a entender cómo se produce un solo dólar con tu trabajo, luego cien dólares, mil dólares, ¿cinco mil dólares? ¿Qué importa la cifra, cuando lo que importa es si estas adaptado?

            Me asomé a la popa de mi vida, viendo la estela y estoy en estado de gratitud, porque tengo una vida que he hecho apasionada y productiva, una vida programada para el éxito y la riqueza en todo orden, donde averigüé el sitio del chip equivocado y obsoleto y lo cambié sin sentir dolor, trabajando sin cesar en el personaje Numero uno de mi vida, de acuerdo al autor Robert Ringer. Conseguí el conocimiento en los miles de libros que he leído y ahora soy la amalgama, la mezcla informe y heterogénea, en que me he convertido. He perdido a mi Padre estando aquí y me reconforta su recuerdo y su formación, he perdido mi carrera y todas mis propiedades, mi matrimonio y algunos afectos, pero decidí salir de esa caja fuerte que siempre da la seguridad de los miedos y lanzarme a la mar, a nado, a buscar aventuras o a conseguir la muerte.

 

Sunday, July 29, 2018

UN MÍSIL A QUEMARROPA


UN MÍSIL A QUEMARROPA

            Son historias hechiceras estas que me ha traído Roberto desde la Argentina. Me cautivan y me siento a bordo con la adrenalina propia de quien va a perder la vida en acción.

            Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de literatura del 2010, asegura que para que una historia sea hechicera, nada tiene que ver con la historia sino con el modo, el estilo, y la forma de contarla y es eso lo que sucede con los libros que el Padre Roberto, uno de mis confesores (porque tengo varios, ¡así estaré de pecados!) y amigo, con quien tengo una tertulia intelectual semanal, me hizo conocer al Capitán de Navío Héctor Bonzo, último Comandante del Crucero General Belgrano y autor de “1093 tripulantes”. O la “Epopeya del aviso Sobral”  cuyo autor es Jorge Muñoz y del cual trataré de hablarles, porque lo leí el mismo día de recibirlo. “Malvinas, la odisea del Submarino Santa Fe” de Jorge Bóveda.  “Ataquen Río Grande, Operación  Mikado”, también de Jorge Muñoz y uno espléndido titulado “Desde el Frente” del Contraalmirante Carlo Robacio.

            Que dicha poder leerlos, que dicha tener al Padre Roberto entre mis amigos, que dicha que existan escritores protagonistas y ahora voy con este mísil a quemarropa: las textos prenombrados poseen entre si características que me hacen pensar; una de ellas es que todos fueron escritos por oficiales de la Marina de Guerra Argentina, otra que todos fueron veteranos de aquel combate que seguí minuto a minuto en el año de 1982 cuando estudiaba el tercer año de mi carrera naval y que procuró algo que nunca más vi y que en aquellos momentos me honró sobremanera: me ordenaron que le diera al cuarto año de la Escuela Naval una actualización del desarrollo de los combates. Ustedes podrán pensar que esto no tiene importancia, pero todo aquel que vivió su época de cadete sabrá sobradamente que no es usual, lo que ocurre, es que mi novia del momento que estudiaba en el núcleo de Ingeniería Naval, me traía la prensa internacional, la revista Times y todo lo que se publicara al respecto en una época donde no habían teléfonos celulares, ni el internet era de uso normal.

            Estando en la Armada de Venezuela y en servicio activo, propuse tímidamente crear el Instituto Naval venezolano, al mejor estilo del Norteamericano que es una referencia para cualquier profesional del mar que se precie, hacer publicaciones como las que he recibido del Instituto de publicaciones navales de Argentina y crear una verdadera conciencia, doctrina y orgullo intelectual por las artes, historias y tecnología naval. No obstante no quiero imaginar en el país de la envidia y donde el éxito ajeno hiede, los ataques y los mísiles a quemarropa que recibiríamos los escritores por decir, proponer y discriminar en las historias las verdaderas causas y consecuencias de las acciones navales.

            Estoy muy contento, tengo nuevos invitados en casa, ¡mis nuevos libros! Y una vez leídos, ellos mismos buscarán a sus otros dueños que le permitan seguir creciendo, porque el conocimiento no debe ser estanco, sino, se convertiría en un misil a quemarropa contra la cultura y la visión de futuro.

Friday, July 27, 2018

UN BAR DE MARINEROS


UN BAR DE MARINEROS

            Era uno bueno, rudo como nosotros, hombres de mar, curtidos de sol y sal. Llegábamos a Puerto Rico en aquellos años ochenta y la información se hacía presente ella sola. En el”Papa Joe’s” era la cosa.

            Si Usted es un marinero de cualquiera de los países que nombraré a continuación. Si Usted es un verdadero oficial de la Marina de Guerra, pues, lo lamento si acaso nunca fue al Papa Joe’s. Saliendo por al Gate tres de la base naval de Roosevelt Roads, a la izquierda allí estaba, con sus dos mesas de pool donde jugaban aquellos infantes de Marina recién llegados de alguna de las guerras. Allí estaba con sus mamparos llenos de las gorras de los tripulantes de todos los buques de guerra que estábamos o alguna vez estuvimos surtos en ese puerto, aliviadero de verdaderos combatientes.

            Eran finales de los ochentas y ya era un Teniente de Navío. Invité a esos devotos oficiales que estuvieron trabajando conmigo hasta las once de la noche, porque mañana zarparíamos y seríamos los OCE (oficial conductor del ejercicio) y tuvieron la valentía y la energía para acompañarme. Esa noche el ambiente estaba tenso, había muchos fornidos y mal encarados infantes, recién llegados y bebían más de lo que la prudencia ordenaba. Realmente cuando vienen de un combate real, todos beben de más. Me acomodé dándole la espalda a la barra y pedí un escoces en las rocas. A mi lado un par de ellos que bebían Jack Daniels en shot y luego refrescaban con cerveza americana y son muchas horas de vuelo en bares para saber que esa fiesta no terminaría bien, por ello el darle la espalda a la barra, si acaso habría alguna sorpresa violenta no me agarraría de espaldas. A mi izquierda jugaban pool en las mesas dispuestas para ello y de repente pude ver con el rabillo del ojo que un hombre, más grande que Silvester Stallone, estrellaba el taco en la cara de otro como si hubiese bateado un Home Rum. Las sillas inmediatamente volaban por los aires y acto seguido ordené con calma a mis oficiales, que estaban aterrados, ponerse de rodillas y seguirme hacia la salida, mientras botellas, mesas, vasos y cualquier otra cosa, volaba sobre nuestras cabezas.

            Estábamos participando en la operación Unitas con la Fragata Almirante García F-26 y trabajábamos mucho, al menos los que pertenecíamos a la División de Operaciones y ¡esa divertida noche nos la merecíamos!

            Al llegar a la puerta me percaté que llegaban dos jaulas de la Policía Militar norteamericana, con unos tipos más grandes que los que estaban adentro y comenzaron a volar hacia el estacionamiento todos esos “Rambos” borrachines que eran presos ipsofacto.

            Si Usted quiere saber quién es un marinero de verdad, solo pregúntele si alguna vez libó en el Papa Joe’s de Puerto Rico y podrá sacar de manera inmediata quienes fuimos de verdad y quiénes no.

            La mar es tan dura, que esta anécdota me parece benigna, inocua, infantil y divertida. ¡Siempre es grato libar en los mal habidos bares de marineros!