Hoy es una ocasión especial para
demostrar cariño, gratitud, admiración y toda la pléyade de calificativos
positivos para homenajear a mis colegas y amigos por el Día del Médico
Venezolano, dentro y fuera de nuestro país, quienes ejercen con pasión y dedicación
esta profesión.
Lo
más admirable es que, a pesar de los cambios y las dificultades, nunca han
perdido la esencia de lo que significa ser médico: la vocación de cuidar y
servir. Amigos cercanos se han adaptado a nuevos retos, aprendiendo a ejercer
esta vocación en contextos diferentes.
Ha sido un camino lleno de desafíos,
pero también de aprendizajes y gratitud, y esto demuestra que la medicina
trasciende fronteras y que nuestra vocación se lleva siempre en el corazón, sin
importar dónde nos encontremos.
Al pensar en la vocación que nos guía,
no puedo dejar de recordar al Dr. José Gregorio Hernández, primer santo
venezolano, cuyo legado de compasión y dedicación al prójimo sigue siendo un
faro para todos los médicos venezolanos. Su ejemplo nos recuerda que ejercer la
medicina es mucho más que un oficio: es un compromiso con la vida y con la
humanidad.
La medicina nos enseña que no
caminamos solos: la familia, los amigos y los pacientes son quienes nos
sostienen y nos inspiran a seguir dando lo mejor de nosotros cada día.
El
Día del Médico Venezolano es, entonces, mucho más que una fecha en el
calendario: es un recordatorio de nuestra vocación, de la fuerza de la amistad
y de la familia, y de la pasión que nos impulsa a sanar y acompañar la vida de
quienes confían en nosotros.
La
Libertad que creemos vivir y yo, estuvimos casi cuatro años sin
fluir, en calma y a la sombra pues, nos faltaba la compuerta de aliviadero… Nos
faltaba un editor. En estos tiempos de posverdad desvergonzada y del hablar
soez como moda de tendencia; los criterios no compartidos, las memorias no
reavivadas; son como aguas estancadas que corren el riego de decaer sin servir
a nadie.
Un texto para
ser liberado y pasar a fluir, necesita la convalidación de una casa editorial
pues, es el editor el que reconoce un valor en el texto y liberarlo… Eso para
mí y “La Libertad que creemos vivir” es Jurado Grupo Editorial, la
compuerta que nos permitió fluir a cielo abierto de forma honesta y diáfana.
Para alguien como yo, la auto publicación no era una opción, pues en la auto
publicación falta el rigor de la valoración temprana y el valor agregado de la
estilización del texto.
Mi editor entonces
le da coherencia a mi texto, pues en el mismo, trato de hacer un llamado de
atención (con base histórica) de los factores: Libertad, Estado y pueblos.
La
libertad muere en la comodidad y renace en la inquietud de la propia mente que
busca entenderla; en mi caso puntual, mi ensayo carecía de sentido sin el rigor
y la oportunidad perfilada de y por un editor.
Se
calcula que el humano postmoderno miente al menos cada diez minutos, otros son más
ágiles en esto de mentir, pero es un promedio y llegué esa tarde a la casa de
mi amigo, el que tiene nombre de novela mejicana de alta calidad sentimental.
Un nombre de abolengo, de masculinidad, sí, él se llama José Ignacio León
Solarte, díganme sino corresponde a un nombre propio del Conde de Monte
Cristo o del Capitán Alatriste de Pérez Reverte y con esto espero
halagarlo.
Nos
servimos un buen trago y salimos a su bello jardín donde conversamos con
frecuencia de múltiples materias, porque él aún no lo sabe, ni tampoco me cree
cuando le digo, que, al ser un gran lector bilingüe, se está preparando para
ser escritor y será de los buenos.
—¿Que
tabaco quieres? —Y desenfundó una caja color azul en madera llena de una pequeña
fortuna de habanos y yo le mentí, pero lo hice sin intención cuando riposté: —estoy
dejando de fumar —y observé en sus universales micro gestos una cara de desilusión.
Ayer,
lo volvimos a hacer, exactamente igual. En este caso llevaba yo un par de
tabacos, mientras nuestras damas reconstruían en sus fértiles mentes, la decoración
de su bella casa donde siempre nos sentimos como en la nuestra y al salir al jardín,
allí estaba: un bello cenicero en cerámica, con las inconfundibles señas de la fábrica
centenaria de los tabacos cubanos Cohiba y no me pude aguantar:
—¿Dónde lo compraste? Yo quiero uno
para mi jardín —y mi novelesco y caballeroso amigo me ripostó:
—Ese era tuyo, pero aquella noche de diciembre en que te lo iba a regalar,
me dijiste que estabas dejando de fumar y lo he puesto aquí.
Las
gentilezas del hidalgo José León Solarte, son tantas que había guardado la
caja, lo introdujo en la misma y me lo entregó diciendo:
Como redención “POR GOTEO” para curar el daño
ANTROPOLÓGICO de Venezuela.
Por Sebastián Di Pietro B. Escritor de Jurado Grupo Editorial
@dipietrosebastianj
La economía petrolera venezolana está en vías de ser recuperada por los EE.
UU. El petróleo no se produce, el petróleo se extrae, se procesa y en el caso
venezolano, así como en la gran mayoría del mundo, es el dólar quien rige toda
la operación desde la exploración hasta las refinerías y cargueros.
Esto nos plantea un escenario ya muy cercano… Los operarios y técnicos
venezolanos que estén implicados a la nueva vuelta petrolera venezolana (unos
cuantos cientos que harán unos pocos miles) empezarán a devengar a cambio de su
duro y profesional trabajo, SUELDOS DOLARIZADOS DEL MERCADO REAL PETROLERO.
Profesionalismo, sudor y cumplimiento de funciones a regla de arte entonces,
harán que muchos padres de mi Venezuela lleven abundante comida a su mesa y no
míseras y escasas cajas del Clap… Sus vecinos y parientes verán ese progreso y
sus hijos volverán a tener un ejemplo digno y productivo que seguir.
La rehabilitación petrolera implica un adecentamiento bancario; eso creará una realidad de unos pocos que otros tantos verán y allí,
por goteo, el daño antropológico empezará a sanarse de a poco.
Es una paradoja pero es una posibilidad real, gracias solo a la acción
continua del gobierno Trump.
El dólar fue tóxico en Venezuela, pues era gestado por la corrupción del
enchufe rojo-político-corrupto… El dólar puede pasar a ser sanador, en el
momento que viene devengado y distribuido por vía de trabajo real productivo.
¿Sanará mi Venezuela? Claro que sí… Pero necesita al menos, de dos tercios
del tiempo en el que se enfermó y enferma duró… Para mí, desde 1992 al 3 de
enero de 2026, donde empezó a sanar.
EL DAÑO
ANTROPOLÓGICO VENEZOLANO: LA HERIDA INVISIBLE.
Por: WILLIAM GARCÌA C.
Escritor de Jurado Grupo Editorial
@wagarciac1954
Ante las imágenes de devastación y
ecocidio del llamado arco minero y los estragos producidos en un sistema frágil
como los cayos de Morrocoy, cabe y es pertinente la siguiente reflexión: El
daño antropológico venezolano: la herida invisible.
Las crisis
económicas se miden en cifras. Las crisis políticas, en cambios de poder.
Pero hay daños más
profundos que no aparecen en estadísticas: el daño antropológico.
Venezuela no solo
vivió un colapso institucional bajo la llamada Revolución Bolivariana. Vivió un
proceso de transformación cultural y moral que alteró la conducta, el lenguaje
y la percepción misma de la realidad. No se trató únicamente de administrar mal
el país; se intentó redefinir al individuo.
El ciudadano fue
sustituido por la masa. La responsabilidad,
por la dependencia.
La cultura del
mérito, por la lógica de la dádiva.
Cuando una
ideología se propone fabricar un “hombre nuevo”, inevitablemente termina
deformando al hombre real. Y esa deformación no desaparece con un cambio de
gobierno. Permanece en los hábitos, en la desconfianza social, en la
normalización de la precariedad, en la relativización de la ley.
Uno de los efectos
más devastadores ha sido la ruptura del tejido humano: familias divididas por
la migración, comunidades fracturadas por la polarización, jóvenes formados más
en consignas que en pensamiento crítico. La diáspora venezolana no es solo un
fenómeno demográfico; es una pérdida simbólica, afectiva e identitaria.
El daño
antropológico se manifiesta cuando la sociedad deja de pensar en términos de
responsabilidad individual y bien común, y comienza a operar bajo la lógica de
la sobrevivencia y la obediencia. Allí la distopía deja de ser literaria y se
convierte en cotidiana.
¿Puede revertirse
este daño? Sí, pero no de manera automática.
En el corto plazo,
es imprescindible restaurar límites claros: igualdad ante la ley,
despolitización de la educación y recuperación de la institucionalidad básica.
En el mediano
plazo, la tarea es cultural: formar pensamiento crítico, rescatar la memoria
histórica sin mitificaciones y revalorizar el trabajo como expresión de
dignidad.
En el largo plazo,
el desafío es identitario: reconstruir una nación plural, no ideologizada,
capaz de reconciliarse sin negar la verdad.
La reconstrucción
de Venezuela no será solo económica ni electoral. Será, ante todo,
antropológica. Porque los sistemas políticos pueden caer en meses, pero las
deformaciones culturales tardan generaciones en superarse.
Toda utopía
impuesta termina revelando su rostro distópico. La lección venezolana no
debería olvidarse: cuando el poder pretende moldear al ser humano según su
doctrina, el resultado no es emancipación, sino erosión.
La verdadera
reconstrucción comienza cuando la sociedad decide volver a pensarse libre.
A
214 años de la Declaración de su Independencia del yugo colonial español, son
muy escasos pero ejemplares los episodios que confirman la responsable conducta
del poder militar venezolano ejercido durante 40 años democráticos por sus
Fuerzas Armadas Nacionales desde sus cuatro componentes fundacionales Ejército (terrestre),
Armada (espacios marítimos y aguas territoriales), Aviación y Guardia Nacional.
Enero
23,1958, cae la dictadura presidida por el General Marcos Pérez Jiménez. Un
factor determinante del suceso es el fraude que la cúpula del sector castrense
ejecuta en el previo plebiscito para desconocer el triunfo de la unión cívico
militar disidente. El Almirante Wolfgang Larrazábal ejerce la Comandancia General
de la Marina y desde su cargo está ligado a la oposición clandestina. Liberado
el país dirige la Junta de Gobierno provisoria encargada de organizar el Plan de
Emergencia, una transición requerida de apoyo militar porque 10 años de represión
dictatorial son imborrables de un plumazo y la amnistía falsa que hoy se pretende
legalizar perdonaría 27 años de
criminalidad uniformada.
Almirante
es un vocablo árabe que traduce “Príncipe de las aguas” yLarrazábalaquel
militar honesto, cantante yguitarrista en privado, siempre inspiró
confiable respeto y simpatía durante el proceso intermedio hacia la democracia que
resistió cuarenta años de sucesivos intentos golpistas.
Coincide
el recuerdo de aquel histórico suceso con la reciente publicación de Latitud
27 (EEUU 2025) original narración del venezolano Capitán de Navío
Bernardo Jurado, miembro de aquellas FAN que becaban estricta y selectivamente a
jóvenes vocacionales para su perfecta formación técnica en foráneos países
libres. Ahora prolífico escritor y editor desde el exilio combina en este libro
su destreza en una profesión que le viene de legado familiar,18 años a bordo de
fragatas misilisticas, vasta cultura centrada en la literatura universal, el
nudo dramático que describe la búsqueda del famoso tesoro perdido en Bahamas,
elementos combinados con su pasión marinera de fino lirismo. Texto que remite a
la declaración amorosa de Cristóbal Colón hacia su femenina “la mar dará esperanzas
al hombre como los sueños al dormir” y tocando sin saberlo quizás, los eróticos
mares del laureado Nobel (196O) Saint- John Perse.
La
Venezuela del reciente post enero 03, necesita una fuerza militar limpia y honorable,
otra vez forjada en primaria educación cívica, responsable integridad personal,
consciencia política de su labor ceñida a las leyes constitucionales de la
República Civil.
La
dura experiencia padecida por los actuales amenazados y castigados cuadros
medios castrenses durante dos décadas unida al sufrimiento del pueblo en secuestro y
exilio configuran la etapa transicional indispensable de rebelión libertaria
que sustente con firmeza decente la fase económica petrolizada en su avance
hacia una Venezuela rescatada y progresiva.
En 1973, el psicólogo
estadounidense David Rosenhan decidió poner a prueba la confiabilidad de los
diagnósticos psiquiátricos infiltrando voluntarios sanos en hospitales
mentales. El resultado fue un terremoto académico: personas perfectamente
equilibradas terminaron etiquetadas con trastornos severos simplemente por
haber pronunciado la frase equivocada en el lugar menos indicado. Su estudio,
famoso por revelar lo frágiles que podían ser ciertos criterios clínicos, dejó
una lección inquietante: a veces el contexto pesa más que la realidad.
La moraleja era
clara. Una vez que alguien recibe una etiqueta, todo lo que hace se interpreta
a través de ella. Si sonríe, confirma el diagnóstico. Si protesta, también. Si
guarda silencio, peor aún. La categoría precede a la persona.
Décadas después,
la política latinoamericana ofrece ejemplos donde el fenómeno de las etiquetas
parece haberse mudado de hospital. Pensemos en el debate alrededor del
chavismo, el movimiento fundado por Hugo Chávez en Venezuela. Tras años de
crisis económica, colapso energético, hiperinflación y migración masiva, el
tema genera pasiones intensas. Para algunos, el proyecto representó justicia
social la manera actual de definir el resentimiento y la envidia. Para otros,
simboliza un experimento fallido con consecuencias devastadoras.
Aquí es donde el
espíritu de Rosenhan asoma la cabeza con una sonrisa irónica. En discusiones
encendidas, no es raro escuchar que quien todavía defiende ese modelo “debe
estar desequilibrado”. La frase suele lanzarse con sarcasmo, frustración o
enojo. Pero, si la miramos con lupa, reproduce exactamente el problema que el
experimento original denunciaba: convertir una postura —equivocada o no— en
síntoma.
Chavez vive, gritan algunos, la
patria sigue, viviremos y venceremos. ¿No les parece patológico, turbio,
enfermizo, ilógico y absurdo?, deberían hospitalizarlos !!!
Eso no significa
ignorar los datos. Las cifras económicas, la escasez, el deterioro
institucional y el éxodo de millones son hechos ampliamente documentados y
discutidos por organismos internacionales.
Rosenhan mostró
que el poder de una etiqueta puede distorsionar la percepción hasta hacer que
la normalidad parezca enfermedad. En política ocurre algo similar: cuando el
desencanto es profundo, la tentación de explicar la persistencia del otro bando
como “locura” resulta casi irresistible. Es un atajo emocional que simplifica
una realidad compleja y esto lo hace a mis ojos aún más interesante.
Tal vez la
lección más vigente no sea que los diagnósticos sean inútiles, sino que debemos
usarlos con rigor y prudencia. Y fuera del ámbito clínico, quizá convenga
recordar que las creencias políticas —incluso aquellas que muchos consideran
desacertadas tras resultados adversos— pertenecen al terreno del debate, la
evidencia y la argumentación, no al del diván, pero es que Chavez no vive, las
patria se la han pasado por el colgajo, nadie puede vivir con esa hambre y no
sabemos a quién vencerán, además ya han internado a Maduro que es colombiano y
a la primera combatiente que no ha combatido.
“Es mejor estar callado y
parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente” Groucho Marx.
Desde
que el calendario marcó un día 3 de enero, esa fecha quedó tatuada en la
memoria colectiva venezolana. En clave de sátira política —porque a estas
alturas la realidad compite duro con el humor—, ese día se convirtió en el
inicio de una curiosa leyenda: la del “Día 3” como fecha predilecta para los
encuentros incómodos entre el poder chavista y la justicia.
La
historia continúa, siempre en tono de chanza popular, con el 3 de febrero,
cuando los rumores, memes y cadenas de WhatsApp aseguraban que Álex Saab y Raúl
Gorrín también habían tenido su propio “café amargo” con las autoridades.
Verdadero, exagerado o adornado, el relato cuajó rápido: algo pasa los días 3.
Desde
entonces, el calendario dejó de ser un objeto inocente. Cada nuevo mes llega
con su pregunta inevitable: “¿Y este día 3, a quién le tocará?”
Las
redes sociales, siempre creativas, no tardaron en hilar la broma: si el 3 de
enero fue para uno y el 3 de febrero para otros, la matemática revolucionaria
indica que la lista sigue. Y ahí es donde entran los nombres que hacen subir el
rating.
Muchos
miran directamente hacia Diosdado Cabello, el hombre del verbo afilado y
conductor del programa Con el Mazo Dando. La ironía no puede ser más perfecta:
en este universo humorístico, el mazo ya no solo “da” los miércoles por
televisión… sino que podría caer cualquier día 3 del mes. Marzo, abril, quién
sabe. El mazo es impredecible.
Otros
apuntan a Vladimir Padrino López, siempre, en todas las quinielas políticas.
Para él, dicen en broma, quizás el destino reserve un 3 silencioso, sin cámaras
ni discursos, pero igual de simbólico. Luego de su fracaso cuando le sacan a su
comandante frente a unos militares de papel, pues el valiente y siempre
excusado Vladimir no renuncia, pero él sabe que es un blanco fácil para la
justicia americana, solo debe hacer caso a las sugerencias y ser más
inteligente que su comandante.
Por
supuesto, todo esto se cuenta entre risas, sarcasmo y café cargado. Nadie tiene
una bola de cristal, pero el mito ya está sembrado: el día 3 dejó de ser una
fecha cualquiera. Ahora es expectativa, superstición política y humor defensivo
frente a una realidad que muchas veces supera al guion.
Así
que mientras algunos miran el horóscopo, otros miran el almanaque. Porque en la
Venezuela del chisme político, cuando el calendario marca 3… más de uno siente
que le van a dar, literal o figuradamente, con el mazo.
Apenas
comenzamos este año y grandes sorpresas acompañadas de excelentes noticias
invadieron el horizonte de las esperanzas con nuevos sueños, ilusiones y el más
ardiente deseo que solo puede inspirar la ahora remota posibilidad del regreso
a nuestra querida y bella patria.
Aunque sé que todavía
quedan en Venezuela muchos militares de carrera con una gran vocación,
profesionalismo, dedicación y respeto por nuestro país (También pienso que la
mayoría con estas características están ya retirados) siento mucha vergüenza y
dolor con los que actualmente se encuentran en las filas del que fue alguna vez
nuestro glorioso ejército y que hoy en día no es más que un pequeño circo donde
todos sus miembros luchan por obtener el rango de payaso mayor no por sus
virtudes, por lo contrario, sino por adulantes y lame traseros de los narco
traficantes glorificados, siendo peor aún, tener que besarle los pies a
cubanos, rusos e iraníes y de vez en cuando apareciendo en público argumentando
que no van a dejar que USA los invada; déjenme decirles algo, para mí y para la
mayoría de mis compatriotas ustedes dan lastima y lo que mejor inspiran a toda
la nación que los entrenó para defenderla es un asco inmedible ante toda la
población (Lean mi libro “Mis delirios sobre el golpetazo”), todo esto no solo
por ser esbirros del régimen sino que además haber demostrado no solo su
ineptitud, incapacidad, poco profesionalismo, falta de valor al ni siquiera
tener poder de respuesta ante el eficaz movimiento de las fuerzas norte
americanas al entrar al país como les dio la gana y poder extraer nada más y
nada menos que al presidente que ustedes juraron apoyar (Aunque no debían ya
que no debieron dejarlo estar en el poder), como lo dicen los malandros en
Venezuela, les pasaron el G…O (Censurado) por la cara, lo menos que pudieran
hacer es retirarse, pedir la baja y bueno algunos pueden hacerle honor al arma
de reglamento y usarlas contra su propio cuerpo, ahora si está comprobado, son
la basura, el estiércol, la expresión más sucia y baja de las fuerzas armadas.
En mis artículos anteriores siempre he mantenido y
expuesto mi admiración por el actual presidente de los Estados Unidos pero
también he hablado de su defecto principal que es su rencor al que lo refuta,
porque al ser contradicho inmediatamente toma una actitud defensiva y agresiva
contra el que lo hace, esto hay mucha gente que lo hace, pero ya lo he repetido
en reiteradas ocasiones que la oposición venezolana comente tantos errores
estúpidos que parecen ser elaborados a propósito porque nadie sería tan imbécil
como el vetusto de EGU para llegar a USA después de efectuadas las últimas
elecciones donde todos sabemos quién ganó y vaya directo a tomarse una foto con
el decrépito JB, se jugó todos los números de la lotería para que DJT no lo
volviera a nombrar ni como referencia; por otro lado y de verdad que es algo
que todavía no entiendo del porque la falta de iniciativa de parte de MCM para
ir a USA a entrevistarse con el presidente directamente y llegar a acuerdos
estratégicos, ni vino ni al parecer vendrá, es extraño pero me recuerda a JG
tanto, los que hayan leído mis anteriores escritos sabrán que MCM no es santo
de mi devoción y quiero expresarle a los que me critican por esto ya que alegan
que ella no requiere de dinero por ser millonaria de cuna, pues debería donar
todo lo del premio NOBEL a los familiares de los asesinados en las
manifestaciones en el país, recuerden que es 1 millón de US$.
Por ahora el presidente es DR a la que hay que
recordarle que no debe hacer lo que hizo su glorioso padre el terrorista
delincuente y secuestrador JR padre quedarse con el dinero que no le pertenece,
su papá secuestro a WN y ella y su hermano colaboraron con el secuestro de un
país y en el helicoide todavía mantienen retenida a personas como carnada para
intercambiar en su momento, “Tremendas Joyitas”.
En un tiempo marcado por discursos simplificados y promesas fáciles, El obstáculo de la realidad nos recuerda que el mundo no es como quisiéramos, sino como es.
Publicar hoy esta obra en acceso libre es un llamado a la reflexión y a la responsabilidad personal, frente al ruido y la evasión de nuestro tiempo.
El lector encontrará aquí un desafío: reconocer el obstáculo, aceptarlo y decidir cómo enfrentarlo.