EL FARO
FANTASMA
He decidido cambiar mi
itinerario mas no mi ruta, porque me temo que nunca jamás podré ir a donde los
llevaré.
Como ya he escrito para estas memorias, pasaré de acuerdo con este rumbo y aprovechando un viento del sur oeste que me ha ayudado bastante, sí, pasaré al norte de Bimini. A unas veinte millas al nor-noreste, voy a encontrarme, espero que con luz de día si no cambia el viento, a un pequeño cayo, que no mide más de un par de cuadras terrestres, para que usted tenga la idea de lo pequeño que es en la inmensidad de la mar. Allí hay un faro que salvó muchas vidas desde 1859, cuando fue construido y mantenido por el imperio inglés. Muchos naufragios hubo en sus muy llanas y peligrosas aguas antes de su existencia. Por supuesto mi Catalina 30, solamente cala un metro con sesenta centímetros, de forma que me siento a mis anchas, pero nunca descuidado, la mar no lo permite.
El
faro posee una altura de 46 metros, una base de concreto y su casquete es de
hierro, torre cilíndrica blanca y era operado por el Bahamas Port Department y tenía
un rango visual de veintitrés millas náuticas unas veintiséis millas
terrestres, porque recordarán que la náutica mide 1852 metros y la terrestre
1609 metros. Para los efectos de este diario, su posición es 26 grados 01'
42" N y 79 grados 05' 22" W y era habitado por un par de hombres que
eran relevados por la marina. Ellos vivían en una casa al lado del faro, tenían
también un depósito de víveres, enseres y todo lo que se pudiera necesitar,
pero lo más preciado era la cisterna. Como comprenderán, todo era tecnología
del siglo XIX.
No
hay nadie allí y fondearé diagonal al faro, o sea al noreste relativo de su posición,
donde hay unos tres metros de arena y a unas sesenta yardas de la orilla que es
de piedra y tiraré por popa mi ancla de navegación para evitar peligrosos
borneos. El cayo no reporta altura sobre el nivel de la mar, de forma que ya comprenderán
que es una piedra baja y larga con orientación noreste sur oeste y de un
tiempo, bastante tiempo, para acá se le llama "El faro fantasma",
porque allí ocurrió un misterioso episodio que hasta el día de hoy no ha podido
ser descubierto.
Ya me he comunicado con mi
controlador por el iridium, mi teléfono satelital, para que informe sobre mi
voluntario retraso a Nassau y para que pueda mi amigo, el Capitán León, desde
Miami, llevar mi parte de posición que lo mando cada veinticuatro horas. Es ese
todo mi equipo. Debo agregar que no conozco a quien me espera en Nassau para
los servicios que ya ha contratado León, pero a lo que vamos.
El
4 de agosto de 1969, marineros, buques y hasta más de un biminense reportó en
el área y en la marcación Nornoreste, haber visto luces irregulares sobre el
"Great Isaac Cay" que es como se llama el cayo. El servicio de
guardacostas norteamericano el US Coast Guard, mandó un buque de asistencia, se
fondearon en una posición muy similar a donde lo haré yo, pero un poco más
lejos por su calado, desembarcaron a una comisión y todo estaba en orden. La
comida en la mesa, el agua aun fresca servida en los vasos, la ropa de los
tripulantes arreglada, las camas tendidas, el sitio limpio y ordenado, todo en
su justo lugar y donde se notaba que vivían humanos, excepto porque nunca jamás
se consiguieron a los dos hombres que habitaban y atendían la ayuda a la navegación.
En mi investigación
pre zarpe, descubrí que en 1969 entre el 1 y 2 de agosto, pasó por el área, el Huracán
Anna, no obstante, el misterio del triángulo de las Bermudas, le da a esta
aventura de tocar esas tierras, un cariz emocionante, porque con este reto,
pienso con frecuencia en un pensamiento de Van Gogh quien dijo: "Yo no soy
un aventurero por elección, sino por destino".
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